El dueño de una empresa de tecnología de la información quiere venderla. El único problema es que cuando fundó la empresa, se inventó a un presidente ficticio detrás del que podía resguardarse cada vez que era necesario tomar decisiones incómodas. Cuando los compradores potenciales insisten en hablar directamente con el presidente, no le queda más remedio que contratar a un actor en paro para hacer de "presidente". El actor no tarda en descubrir que es un peón en un juego que pone a prueba su (inexistente) talla moral.
Rodaje en Automavisión diseñado y creado por el propio Lars Von Trier con el fin de limitar la influencia humana y dejar la puerta abierta al azar, proporcionando a la obra una visión "sin ideas" libre de la costumbre y estética. |